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El sector residencial, principal consumidor de energías renovables

El sector residencial, principal consumidor de energías renovables

La mayor parte de las energías renovables se destinan al consumo en el sector residencial. Así se desprende del informe de julio de 2020 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA). El paso está dado, el inicio del camino se encuentra delante de nosotros, pero aún falta mucho camino por delante. Ampliar el marco de actuación y de influencia de las renovables sigue siendo el trabajo en curso, pendiente. Lo que hay que mejorar, vaya. Pero también dijo la IEA en su informe anual de 2019 que los gobiernos son los principales obstáculos para implementar políticas dirigidas a la apuesta firme de las renovables. Así es que, por una parte, tenemos una tendencia imparable en aumento, y por otra a los que podrían ayudar a aumentar ese crecimiento, pero funcionan de freno.

“A nivel mundial”, afirma el estudio estadístico de la IEA, “la mayoría de las energías renovables se consumen en los sectores residencial, comercial y de servicios públicos”. Esto es, según la Agencia, “una consecuencia del uso generalizado de biocombustibles sólidos en el sector residencial en los países en desarrollo”. La IEA añade que el sector “de transformación (electricidad y calor) representó el 40,5% del consumo de renovables a nivel mundial, mientras que el 39,6% se utiliza en los sectores residencial, comercial y público”.

Aumento seguro

Según la Agencia Internacional de la Energía, las renovables “mostraron un aumento mayor en el crecimiento anual promedio de 2000 a 2019, con un 3,1%, que de 1990 a 2000 con un 0,9%”. Es decir, la tendencia es clarísima. El crecimiento de las energías renovables se ha acelerado recientemente, añade el informe, “con un 3,0% en el período 2000 a 2010 y un 3,3% en 2010 a 2019”. Pero no todo es mejorar, la verdad. Las tasas de crecimiento anual promedio de las “renovables modernas”, como la solar, eólica, biocombustibles líquidos, biogás o renovables de desechos municipales parecen estar disminuyendo durante los mismos períodos de tiempo: “En el período 2000 a 2010, la tasa de crecimiento fue de 15,2% mientras que para 2010 a 2019 fue de 8,8%”. La caída en la tasa de crecimiento en el último período estuvo influenciada por el menor crecimiento de los biocombustibles líquidos, biogás y residuos municipales renovables, según apuntan desde la IEA.

El impulso obligatorio

Y todo esto está muy bien, analizado así como pura estadística que explica una realidad, pero sigue esperándose una mayor respuesta de las administraciones públicas, de los gobiernos estatales y de las reuniones internacionales que, entre tanto bombo y platillo, tienen la obligación de aumentar los acuerdos y las exigencias. Porque hay que seguir creciendo en renovables si queremos un futuro mejor.